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Mostrando entradas de 2014

Recuento de Navidad

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Era una  noche oscura de Navidad. Las familias se reunían en torno a la mesa para degustar las finas viandas que tanto les había costado reunir en el caótico súper. No faltaba nadie, salvo los que se fueron a la guerra; los que emigraron al primer mundo; los empecinados en mantener un silencio sepulcral —a pesar de la movida del 4G— y Miguelín, que como fue un chico malo, sus padres le han regalado un traje de Papá Noel y lo han atado a los barrotes del balcón, para que aprenda lo que significa «ganarse el mazapán con el sudor de su frente».

Poema de la Mala Baba

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El brujo alza su varita al cielo y conjura un brutal aguacero, pues la lluvia chispeante le resulta exasperante. ¡Chipi, chap! ¡CHOF! Con la cáscara empapada se refugia el caracol bajo la cálida paja del ruinoso caserón. ¡Chapichip! ¡SHOB! El brujo compasivo se lo mete en el bolsillo, luego cambia de opinión y lo arroja al perol*.

Voramar

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Dedicado a Pantagruel, Bizcocho ya todos los gat@s que, en una sola vida, hicieron grandes a los pequeños felinos. Si queréis saber lo que diferencia a un gato callejero de un gato portuario, sólo tenéis que comparar al pirata Barbanegra con la Pantera Rosa. Pues sí. El callejero no es más que un gato consentido que vive a lo hippy; el portuario, en cambio, es un minino feroz que no duda en enfrentarse a la gaviota más bestia por un pescado pasado de frescura.
Todo comenzó en el momento en que Voramar1 decidió levar anclas rumbo a tierra. Tres años sobreviviendo entre las costas más snobs y los puertos más cutres, le habían convertido en un fornido bicho malencarado que lucía sus cicatrices como los galones de un general. Pantagruel —su primer lugarteniente— intentó disuadirlo sin éxito, y es que, cuando un felino que se ha enrolado a bordo de toda clase de buques decide liar el petate, lo lía.
Abandonó Voramar su vida de «lince de mar» sin mirar atrás, dejando a Pantagruel el mando del …

Juego de chinos

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El hombre triste se miró en el cristal tintado, sacó la cartera, extrajo sus últimos cinco euros, se volvió a mirar en el cristal y guardó el billete. Al día siguiente, en la tienda de ultracongelados, volvió a sacarse la cartera para decir adiós a su reserva de capital; abrió el billetero y descubrió que en él habían dos billetes de cinco euros. Atónito, se puso a pensar de dónde podían haber salido: él vivía solo, y nadie en su sano juicio le robaría la cartera para meterle dinero —él nunca lo haría—. Rebobinó su memoria hasta el momento en que se vio reflejado con un billete en la mano y la amargura en el rostro. Entonces, regresó al lugar donde sucedió el prodigio, y el prodigio se repitió. Aquel golpe de suerte resucitó su ansia de cazar a la escurridiza fortuna. Un día tras otro volvía al lugar milagroso, al principio sólo con dinero, luego con objetos de lujo, incluso trató de duplicar a la camarera del restaurante que frecuentaba, pero el experimento no resultó y la mujer se neg…

HALLOblogWEEN 2014

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InfernumEl calor veraniego se había arrastrado hasta el 31 de octubre como una repugnante babosa. Los ciudadanos callejeaban de noche como muertos vivientes porque, durante el día, corrían el riesgo de caer fulminados por un viento al que ya habían bautizado como «halitosis del infierno». La ciencia era concluyente: «las causas de esta anomalía atmosférica residen en el cambio climático»; los teólogos, tajantes: «Dios nos castiga…»; sin embargo, los espiritistas eran más prudentes: «Hemos captado una serie de señales que podrían indicar una perversión de las corrientes telúricas, probablemente corrompidas por la acumulación de energía negativa». Fuera como fuere, la realidad es que esta alteración atmosférica provocó la migración hacia las playas continentales de todo ser vivo con sangre en las venas; no sólo por la posibilidad de refrescarse en aguas saladas, también porque la falta de lluvias y la calidez diurna habían provocado la liquidación de todos los recursos vitales. El panoram…

Centinelas

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Lo hallaréis apostado en el interior de las grietas, en los surcos del camino, en las más hermosas umbrías… Creyeron los hombres que jamás dejaría de alimentarlos, vestirlos, cobijarlos y otorgarles poder sobre todo lo visible y lo invisible; lo que nunca entendieron —o nunca aceptaron— es que ella no es el tipo de cornucopia que otorga dádivas. Los primeros humanos que dieron el salto evolutivo pactaron con Gaia un trueque a perpetuidad. A lo largo de los siglos, las transgresiones humanas aumentaron en proporción directa a su ascenso en la pirámide evolutiva… y en inversa proporción a la supervivencia de la especie. Al fin, Gaia ha ordenado a sus centinelas que se materialicen en una amalgama de hielo y pedernal; ellos son quienes han desencadenado, tanto las aguas polares como las rocas magmáticas: su avance destructor continuará mientras no se negocie un nuevo contrato entre la humanidad y su gran casera, la Madre Tierra.

¡Chispas!

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Era un tipo de edad… corriente; ataviado según la etiqueta que obliga el tedioso calor veraniego, con una mochila de superviviente colgada a la espalda —aunque eso lo ignoró mi pertinaz miopía— y una perra saltimbanqui tironeando de su correa para «retar» a mi viejo fisgón. ¡Chispas!Es el nombre que le dio el trotamundos a esta cachorra de «contenedor de basura» antes de hurtársela a la muerte, a fuerza de voluntad y unos caritativos biberones. Gracias a este encuentro, lograron salvarse la vida el uno al otro —y conste que no lo digo para haceros moquear, sólo transcribo lo que ambos me dijeron… (Dondequiera que paren vuestros mocos, no me incumbe).
Desde tiempos inmemoriales, las fábulas han humanizado, e incluso divinizado, a los seres que conforman la Naturaleza —en mi opinión, una maniobra primaria que sólo retrasó lo inevitable—. Lo paradójico de esta «humanización» reside en el hecho de que fueron concebidas para inculcar valores éticos y despertar la empatía, o el miedo; sin emb…

La verdad sobre el caso Pandora

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«La esperanza anida en el corazón humano y se aferra a él con la desesperación de una náufraga» No fue la curiosidad el motivo de «el incidente» —tal y como me imputaron los poetas—, sino los celos de un Dáimôn: al arrancar el falaz corazón de este genio, bienes y males escaparon dejando un residuo de esperanza, y antes de que ésta se perdiera, comí de aquella víscera palpitante con el fin de que la esperanza perviviera y se propagara a través de mi estirpe. Permitid que me presente: Me llaman Pandora y soy «la primera». Fui creada para consumar la venganza de Zeus, Señor del Olimpo. Durante eras, dioses y hombres convivieron en paz, pero el descarado hurto de Prometeo laceró el orgullo del Gran Señor, por ello, Zeus ordenó a Hefesto que me modelara, y al resto de los Inmortales, que me ataviaran con los dones y maldiciones que darían tormento a los hombres por los siglos de los siglos. Seguidamente fui descendida a la Tierra por el divino Hermes, para ser regalada al hermano de Prometeo —…

Vivir de prestado

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¿Vivir de prestado? ¿Cómo se puede vivir de prestado? Se vive o no se vive, pero nadie me puede «prestar» la vida. A Joan le he oído decir, infinitud de veces, que él me dio la vida, aun a riesgo de la suya. Creo que la gente que sale en televisión debería documentarse mejor… ¡Que es justo lo que pienso hacer yo!


¿Cómo es posible «vivir de prestado»? —le solté a bocajarro. Entonces, él me descerrajó: «¡Excelente pregunta!... Significa que vives con lo que otros te dejan en préstamo». Me quedé un rato pensativa antes de acribillarle con la siguiente duda: «¿Eso significa que, cuando sea mayor, tendré que devolveros a papá Lucien y a ti todo lo que me habéis prestado?» Por toda respuesta, mis padres me aprisionaron entre sus brazos y me achucharon carantoñas mientras desembuchaban que, para ellos, yo era el mayor tesoro que la vida les había prestado y que nunca jamás podrán devolverme todo lo que yo les doy. Una estocada certera !-) ¿no creéis? (:-Olvidaba el final!!!

Una cuestión de vida o muerte

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Mimún salió a la superficie para saludar al nuevo día. Era tiempo de cosechar, y también de sembrar, porque nada hay más importante que salvaguardar el equilibrio de Madre. Timak asomó la cabeza y vio a su amiga correteando entre los rayos solares que el hermano ficus tamizaba antes de que tocaran tierra; sorteó la hojarasca y avisó aMimún de que la colonia ya se había puesto en marcha: un grupo de exploradoras había localizado el cadáver de un pájaro y debían festejar la renovación de la vida: «un ser, múltiples propósitos». Lo que las obreras ignoraban era que aquel montón de huesos, carne y plumón estaba corrompido a causa de un cebo mortal, dispersado aposta, para exterminar a todo bicho viviente que tuviera la desdicha de probarlo.