Mariquitamanchas







Desde los tiempos de los aquelarres, el robledal cercano a un río, no muy lejos de una aldea y escondido en un valle, es custodiado por una formidable colonia de mariquitas.

Estos insectos que habitan el robledal próximo al río, a dos pasos de la aldea y guardado en el valle, se dedican a una tarea fundamental: mantener a raya a los «devora-hojas»; se podría afirmar que estos escarabajos son los guardabosques del mencionado robledal...

Entre estas guardabosques se encuentra Mariquitamanchas. Una mariquita con dos antenas, como las demás, seis patas, como las demás, dos alas escondidas bajo unos élitros rojos, como las demás, y decorando los élitros, unas vistosas manchas negras…,

¿como las demás…? ¡NO!, ¡como las demás, NO!

Los lunares de Mariquitamanchas no son simétricos, es decir que las manchas del élitro derecho no se reflejan en el élitro izquierdo, y viceversa. En cualquier otra colonia esto no sería un problema, pero en el “disciplinado batallón de mariquitas” el asunto adopta un cariz muy distinto. Cuando cada atardecer la colonia se reunía en el dormitorio, un murmullo de indignación rompía la paz del robledal que hay cerca del río, etc., etc. Al principio eran comentarios discretos, pero con el paso del tiempo comenzaron a elevarse las críticas sobre la “estrambótica Mariquitamanchas”.

¿No se da cuenta que desentona con el resto de nosotras? —se indignaba una.

Preferiría ser una cochinilla antes que presentarme con esas pintas —afirmaba otra.

Es una vergüenza… —decían todas.

Mariquitamanchas sentía el desprecio de sus compañeras como una gota de agua fría. No era responsable de la asimetría de sus élitros y, desde luego, nada podía hacer para cambiarlos.

Llegó el día en que la jefa de su patrulla la mandó llamar:

Mariquitamanchas, lamento comunicarle que… —titubeó la general Marimandona—, lo cierto es que… el descontento de la colonia está poniendo en peligro la salvaguarda del robledal…y del valle entero, ¡vaya! Por ese motivo… —carraspeó con fuerza—, el Consejo Guardián ha decidido cesarla de su puesto… eehh… ¡despedirla, vamos!

Aunque a Mariquitamanchas no le sorprendió la noticia, siempre le picó la esperanza de que sus compañeras la aceptasen tal y como era.

Trató de convencer a la general Marimandona… Suplicó ante el Consejo Guardián… Nada consiguió… Cuando partió, todas las mariquitas le dieron la espalda mostrándole sus brillantes y simétricos caparazones.

Mariquitamanchas emprendió su destierro hacia el oeste. Se sentía tan triste que evitó cruzarse con los invertebrados del valle.

Una vez arribó a tierra de parias se acomodó en lo alto de la copa de un haya para pasar su primera noche de exilio. El hechizante reflejo de la luna llena que rielaba sobre las hojas y la danza de las estrellas, acunaron la creciente soledad de su corazón.

Es hermoso, ¿verdad? —oyó decir.

¿Quién eres? Déjate ver. —Tembló Mariquitamanchas consciente, por primera vez, de lo desprotegida que se encontraba sin su colonia.

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Ruego que, si os interesa leerlo, descarguéis el libro en iTunes. No he autorizado que se distribuya por ningún otro medio que no sea este. Gracias por respetar mi trabajo.


Comentarios

  1. Un relato francamente divertido, Ester, con tus habituales muestras de humor y desenfado. También destacan los valores que se deducen de la lectura, como el cultivo de la personalidad y el valor de la diferencia. Yo creo que hay mucho de ti en Mariquitamanchas.

    Un abrazo.

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    1. La ley de la selva es taxativa y sólo la imaginación nos abre sendas en un mundo tan paradójico.
      Lo más doloroso para Mariquitamanchas es ser fiel a sí misma; lo más difícil, no caer en la trampa del "ojo por ojo y diente por diente".
      En esta fábula, la nobleza de espíritu es recompensada, sin embargo, no hay que olvidar que "los cuentos, cuentos son".

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  2. Qué maravilla Esther!Además de los valores que transmite es una fábula que te atrapa entre su red de palabras como si la hubiera tejido Marañita. Me ha encantado!

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    1. Me alegro mucho, Charo. La verdad es que siempre me resulta gratificante escribir estas fantasías para todas las edades, yo también me quedo atrapada mientras las escribo :-D

      Un abrazo, compañera.

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