¡Chispas!







Era un tipo de edad… corriente; ataviado según la etiqueta que obliga el tedioso calor veraniego, con una mochila de superviviente colgada a la espalda aunque eso lo ignoró mi pertinaz miopía y una perra saltimbanqui tironeando de su correa para «retar» a mi viejo fisgón.
¡Chispas!  Es el nombre que le dio el trotamundos a esta cachorra de «contenedor de basura» antes de hurtársela a la muerte, a fuerza de voluntad y unos caritativos biberones. Gracias a este encuentro, lograron salvarse la vida el uno al otro y conste que no lo digo para haceros moquear, sólo transcribo lo que ambos me dijeron…
(Dondequiera que paren vuestros mocos, no me incumbe).

Desde tiempos inmemoriales, las fábulas han humanizado, e incluso divinizado, a los seres que conforman la Naturaleza —en mi opinión, una maniobra primaria que sólo retrasó lo inevitable—. Lo paradójico de esta «humanización» reside en el hecho de que fueron concebidas para inculcar valores éticos y despertar la empatía, o el miedo; sin embargo, tras recibir infinitos papirotazos a discreción advertimos, de sopetón, que un ser de otra especie se ha convertido en nuestro «más-mejor» amigo: precisamente porque carece de la impronta humana, por su naturaleza diáfana, porque la lealtad mutua es el vínculo más puro jamás conocido.

¡Buena suerte!





Comentarios

  1. Curioso que un ser de otra especie se haya convertido en nuestro mejor amigo. Personalmente no soy remilgado con las amistades. Ofrezco mi mano a una cubana tetuda si quiere atravesar la calle y a la anciana quisquillosa que le den. Convivo con un perro, pero no soy amigo de los animales. Prefiero ser amigo de este animal.

    Un abrazo.

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    1. Escuché hace años que una persona puede sentirse muy sola en mitad de una multitud. Lo dijo alguien que parecía tenerlo todo y acabó muriendo solo, después de ser mil veces maldecido en vida.
      La historia que os he narrado es la de alguien que no tiene nada, nada salvo el cariño y la lealtad incondicional de un ser vivo que no sabe emitir juicios de valor. Un hombre solo que ha recuperado su lugar dentro de la humanidad.
      Veo que continúas siendo un incorregible intérprete del mundo; presiento que acabarás colgando de los anales de la literatura contemporánea. Tiempo al tiempo.

      Un abrazo.

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