La verdad sobre el caso Pandora







«La esperanza anida en el corazón humano y se aferra a él con la desesperación de una náufraga»
No fue la curiosidad el motivo de «el incidente» —tal y como me imputaron los poetas—, sino los celos de un Dáimôn: al arrancar el falaz corazón de este genio, bienes y males escaparon dejando un residuo de esperanza, y antes de que ésta se perdiera, comí de aquella víscera palpitante con el fin de que la esperanza perviviera y se propagara a través de mi estirpe.
Permitid que me presente:
Me llaman Pandora y soy «la primera». Fui creada para consumar la venganza de Zeus, Señor del Olimpo.
Durante eras, dioses y hombres convivieron en paz, pero el descarado hurto de Prometeo laceró el orgullo del Gran Señor, por ello, Zeus ordenó a Hefesto que me modelara, y al resto de los Inmortales, que me ataviaran con los dones y maldiciones que darían tormento a los hombres por los siglos de los siglos.
 Seguidamente fui descendida a la Tierra por el divino Hermes, para ser regalada al hermano de Prometeo —el atolondrado Epitemeo— que desoyendo los consejos del ladrón del fuego, me gozó en su lecho sin parar mientes; mas la fusión de «los contrarios» encolerizó al Dáimôn de mi amante esposo; el genio protector creyó que venía a usurpar el corazón de su Epitemeo y quiso asesinarme cuando yacía en mi tálamo: presta, rompí el ánfora que me confirieron los dioses y, empuñando un  fragmento de obsidiana, cumplí la venganza del Gran Padre.
Las verdades tienen muchas caras;
 la realidad, una sola.

Comentarios

  1. Esther, un placer leer esta adaptación tuya sobre el mito de Pandora.
    Otras versiones cuentan que la jarra venía a contener bienes y no males. El hecho de abrir la caja originó que los bienes volaran retornando a las mansiones de los dioses. De este modo los hombres perdieron esos dones y en adelante solo vivieron bajo el dominio de los males. Al parecer lo único que pudieron conservar de aquellos bienes fue la esperanza, como tú bien apuntas..

    Un abrazo esperanzador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antes, como ahora, miramos el mundo a través de las historias que nos cuentan.
      Este es un simple ejercicio de cómo cambiar el mundo reinventando el mito: sólo es necesario documentarse, fijar un objetivo realista y lanzarse a la aventura. Por eso, tan importante es salvaguardar el Conocimiento, como reconocer nuestra capacidad para evolucionar.

      Un abrazote.

      Eliminar
  2. Una historia algo confusa, que no tiene nada que envidiar a las mejores revistas del corazón. Porque los dioses, como nuestros políticos, se dejaban llevar por las pasiones, cedían ante la tentación. Esto me lleva a pensar que la esperanza es una quimera que han insertado en nuestro disco duro para que sigamos funcionando, y la mujer es el anzuelo que asegura la perpetuación de esta comedia. Pero qué bello anzuelo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El corazón humano me recuerda al Laberinto del Minotauro. Más que nacer con un pan bajo el brazo, deberíamos pedir un ovillico de lana pura... Igual es que algunos de los que llegan a la política, lo consiguen guiados por una madeja procedente del Vellocino de Oro.
      Creo que la esperanza es el pábulo de las quimeras, de lo contrario, ni tú ni yo perderíamos un solo minuto en dedicarnos a escribir.
      Que los sueños y las pesadillas remueven el mundo, es un hecho. Que las mujeres formamos parte de esos sueños y pesadillas, también. Que a muchas no nos gusta ser la prota' de la peli', sin duda.
      Te devolvería el cumplido diciendo que eres una bella lombriz, pero ya sabes que tenemos un pacto de "sinceridad" :-P

      Un abrazote sincero.

      Eliminar
  3. Esther, cómo me gusta esta versión de Pandora. Siempre me han interesado los mitos, más como parte de la Historia en si, que como legendas. No olvidemos que somos nosotros los que creamos a los dioses a nuestra imagen y semejanza y no al revés.

    Coincido contigo en que miramos el mundo a través de las historias que nos cuentan. Si es importante ahora, no hace falta tener mucha imaginación para retroceder en el tiempo y ver la trascendencia que tuvieron entonces. Y hay que ver qué papel se nos otorgaba a las mujeres: objetos preciosos, creados para engañar y manipular, y portadoras de todos los males del mundo. Por eso disfruto desmontándoles y buscando finales alternativos.

    He disfrutado mucho leyendo este y encontrando esa otra cara de la verdad :-)

    Besos y un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste; no las tenía todas conmigo.
      Si escribir una historia partiendo de cero es complicado, reinventarla es incluso más peliagudo, porque siempre surgen las implacables comparaciones. Creadores o creaciones, tú y yo lo tenemos claro; pero todavía hay mucha gente que no se ha destetado porque la realidad es tan cruel que necesitan la leche paterna para sobrevivir: un acto indudablemente legítimo. Lo malo es cuando algún listillo decide usar esa necesidad para crear su paraíso terrenal. Y sí, las mujeres siempre somos las primeras víctimas en caer en el infierno de estos paraísos, precisamente por la connivencia entre los mitos divinos y la egolatría humana.

      Desmontar pieza a pieza este torreón se nos está llevando el tiempo y muchas vidas. La esperanza me susurra que algún día, en este planeta, todos los seres vivos ocuparemos un lugar digno.

      Un abrazote para ti, Mari Carmen.

      Eliminar

Publicar un comentario