Centinelas





Foto de Álvaro P.L.



Lo hallaréis apostado en el interior de las grietas, en los surcos del camino, en las más hermosas umbrías…
Creyeron los hombres que jamás dejaría de alimentarlos, vestirlos, cobijarlos y otorgarles poder sobre todo lo visible y lo invisible; lo que nunca entendieron —o nunca aceptaron— es que ella no es el tipo de cornucopia que otorga dádivas.
Los primeros humanos que dieron el salto evolutivo pactaron con Gaia un trueque a perpetuidad. A lo largo de los siglos, las transgresiones humanas aumentaron en proporción directa a su ascenso en la pirámide evolutiva… y en inversa proporción a la supervivencia de la especie.
Al fin, Gaia ha ordenado a sus centinelas que se materialicen en una amalgama de hielo y pedernal; ellos son quienes han desencadenado, tanto las aguas polares como las rocas magmáticas: su avance destructor continuará mientras no se negocie un nuevo contrato entre la humanidad y su gran casera, la Madre Tierra.

Comentarios

  1. Que la tierra se rebelará -ya lo está haciendo- no me cabe duda. Lo que tampoco puedo soportar es al ecologista coñazo. Me refiero a ese radical que predica con la vuelta a la naturaleza. Yo soy un enamorado de la ciudad, pero adoro perderme en las estepas.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Será imposible encontrar nuestro lugar en el mundo si el mundo deja de ser nuestro hogar. A veces pienso que somos como niños malcriados que piensan que mami y papi se lo darán siempre todo de forma gratuita.
      No creo que sea necesario renunciar a la tecnología y la comodidad de las ciudades. El equilibrio es la clave, la sostenibilidad, la herramienta; la responsabilidad, el medio que justifica el fin.

      Un abrazo.

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