Poema de la Mala Baba




Calabaza perpetrada por Pedro R. P.
El brujo alza su varita al cielo
y conjura un brutal aguacero,
pues la lluvia chispeante
le resulta exasperante.
¡Chipi, chap! ¡CHOF!
Con la cáscara empapada
se refugia el caracol
bajo la cálida paja
del ruinoso caserón.
¡Chapichip! ¡SHOB!
El brujo compasivo
se lo mete en el bolsillo,
luego cambia de opinión
y lo arroja al perol*.


Comentarios

  1. Es muy divertido este verso y algo malintencionado. Seguro que ese brujo es alicantino, y está harto del calabobos que cae por esta tierra, cuando cae. En cuanto al caracol, debería dejar la comodidad de la cáscara.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. La poesía no es mi fuerte -como ya he demostrado- así y todo, me encanta jugar con la musicalidad de las palabras. Y sí, alicantino, borracho y fino, como ha quedado patente. Creo que tienes razón al aconsejar el abandono de las cáscaras; ¿de qué sirve una casa que lastra tu camino y no te inmuniza ante el mundo?

      ¡Caracoles!
      ¡Dejad vuestra concha
      pues nada aporta
      al caldito de cebolla!
      ¡Ñam, ñam!

      Un abrazo y la amenaza de publicar otro poema (a ver si consigo que los grandes poetas se levanten de sus tumbas).

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