viernes, 31 de octubre de 2014

HALLOblogWEEN 2014







Infernum

El calor veraniego se había arrastrado hasta el 31 de octubre como una repugnante babosa. Los ciudadanos callejeaban de noche como muertos vivientes porque, durante el día, corrían el riesgo de caer fulminados por un viento al que ya habían bautizado como «halitosis del infierno».
La ciencia era concluyente: «las causas de esta anomalía atmosférica residen en el cambio climático»; los teólogos, tajantes: «Dios nos castiga…»; sin embargo, los espiritistas eran más prudentes: «Hemos captado una serie de señales que podrían indicar una perversión de las corrientes telúricas, probablemente corrompidas por la acumulación de energía negativa».
Fuera como fuere, la realidad es que esta alteración atmosférica provocó la migración hacia las playas continentales de todo ser vivo con sangre en las venas; no sólo por la posibilidad de refrescarse en aguas saladas, también porque la falta de lluvias y la calidez diurna habían provocado la liquidación de todos los recursos vitales. El panorama pintaba mal para los supervivientes, pero el verdadero holocausto no llegó hasta que unos monstruos abisales emergieron del más absoluto caos para reinar entre el cielo y la tierra. No creáis que estoy hablando de simples cefalópodos con mala baba, hablo de unos seres que nadie en el mundo conocía porque jamás pudieron ser fotografiados, diseccionados y expuestos en un museo; ni los lobos más feroces habrían logrado concebir a semejantes bestias. Poco a poco, la población fue menguando: decenas murieron antes de que todos desarrollaran el «hambre caníbal» —lo que les ahorró la mortificación; los más acabaron desmembrados, digeridos y… con la escasez, vueltos a digerir frente a las límpidas y yermas aguas oceánicas.

http://www.teresacameselle.com/2014/10/pasen-y-vean-halloblogween-2014.html

miércoles, 22 de octubre de 2014

El anarquista







Señaló con el índice la fecha de su dietario, miró al frente y se perdió en la contemplación del primer amanecer mientras la brisa de levante le alborotaba el raleado cabello; acabó de preparar la bolsa y se la colgó al hombro, por último, tiró las llaves sobre el escritorio y cerró la puerta sin mirar atrás.
Lo tenían todo previsto. Sólo le restaba dejar en la consigna un comunicado grabado en DVD; tras el golpe de mano, nada volvería a ser igual.
Antes de que la poli asaltara el despacho con una orden judicial, el diputado corrupto ya había puesto pies en polvorosa. El chivatazo llegó tarde y la tierra engulló a otro leal demócrata.

lunes, 13 de octubre de 2014

Centinelas





Foto de Álvaro P.L.



Lo hallaréis apostado en el interior de las grietas, en los surcos del camino, en las más hermosas umbrías…
Creyeron los hombres que jamás dejaría de alimentarlos, vestirlos, cobijarlos y otorgarles poder sobre todo lo visible y lo invisible; lo que nunca entendieron —o nunca aceptaron— es que ella no es el tipo de cornucopia que otorga dádivas.
Los primeros humanos que dieron el salto evolutivo pactaron con Gaia un trueque a perpetuidad. A lo largo de los siglos, las transgresiones humanas aumentaron en proporción directa a su ascenso en la pirámide evolutiva… y en inversa proporción a la supervivencia de la especie.
Al fin, Gaia ha ordenado a sus centinelas que se materialicen en una amalgama de hielo y pedernal; ellos son quienes han desencadenado, tanto las aguas polares como las rocas magmáticas: su avance destructor continuará mientras no se negocie un nuevo contrato entre la humanidad y su gran casera, la Madre Tierra.