Poema del cazador sin pistola




Inés toca su violín
junto al viejo Calcetín;
él sueña con ratones
de todos los sabores.



«¡Marramiau!» —Protesta el cazador.
Con un ovillo danzarín,
Inés despierta a Calcetín
y prosigue su bordón*.


Comentarios

  1. Esther, qué maravillosa obra creativa para dar inicio a este nuevo periodo.
    Agradecida al finalizado 2014 por haberte puesto en nuestro camino.

    Un abrazo.

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    1. Siempre digo que la poesía y el dibujo no se encuentran entre mis talentos, ¡pero es que es tan divertido rimar y pintar, pintar y rimar...!

      Después de tantas dudas y dolores de cabeza, el esfuerzo de salir a la luz (primero con el blog y luego en google+) ha merecido la pena, y todo gracias a vuestra amabilidad y buen ejemplo profesional.

      Gracias a ti por enriquecer este pequeño mundo con tus comentarios y tus aportaciones en La Nieve.

      Un abrazote.

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  2. Lo siento, Esther. Ha sido por el acento que se comía el ratón ;-)

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    1. Sin problema; yo tengo la mala costumbre de pelearme con el teclado (cuando meto la pata, lo hago a bombo y platillo). Es una lástima que el sistema no nos permita corregir de forma discreta :-q

      Además, llevo toda la mañana intentando publicar una fábula infantil con animaciones en iBooks Store. Es frustrante que la tecnología se vuelva contra una, sobre todo, si 'una' se ha pasado meses trabajando en los dichosos widgets para que "La rana y la piedra" sea más interactiva.

      En mi blog eres libre para comerte todas las letras, acentos y puntos que quieras. No se puede condenar a quien tiene hambre ;-)

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  3. Este poema me recuerda a Piolín con aquello de "me parece haber visto a un lindo gatito". Y pensar que nunca se lo consiguió comer me sirve para decirte que el ingenio es nuestra mejor arma.

    Un abrazo.

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    1. Sin duda. Si algo nos enseñan estos 'terrícolas no humanos', es que, sin ese ingenio, no hay garras ni colmillos que valgan.

      Un abrazo.

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