Poema del 'Sana sana, niñita de mi alma'










Marieta imagina
bien quietecita—
que mirlos y jilgueros,
tejen nidos con su pelo.
«¡¿Qué destino mejor
para mi mata de pelo
que un nido con polluelos?!»
Simón aparta la tijera,
mira a la pálida Marieta
Y promete dejar en la glorieta
su generosa cabellera.
Marieta complacida
jura no rezongar
cuando la próxima quimio
Simón le deba dar.



   

Comentarios

  1. Uf, me has dejado noqueada. Que esa cabellera sirva para tejer muchos nidos, que sea vida. No tengo palabras.

    Un abrazo.


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    1. La fortaleza de los niños para afrontar las tragedias de la vida parece cosa de brujería. Este poema -mejor o peor compuesto, hay que admitirlo- no es más que un canto a esa ecuanimidad que nos es concedida de forma innata y que, por 'vaya usted a saber la razón', perdemos al madurar... como las sandías ;-D

      Un abrazo, Maribel, y no te apures, es evidente que la creatividad retrasa la "madurez" y da alas a la sabiduría.

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  2. El pelo crece... pero lo peor es que unos médicos incompetentes se dediquen a tomarnos el pelo y a hacer experimentos con nosotros. Yo solo confío en la bruja de mi mujer.

    Un abrazo.

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    1. Visitar al médico es una cuestión de fe; no siempre aciertan, pero cuando perdemos la salud todo se reduce a tener o no tener fe en nuestros semejantes.Yo también me fío de tu bruja particular, y de los/ las buen@s profesionales que se dejan la piel en su trabajo.

      Un abrazo.

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    2. Esther, antes de ir al poema, voy a romper una lanza a favor de todos los médicos profesionales que se preocupan de nuestra salud. Si te soy sincera, cuando veo al alumnado de segundo de bachillerato echar la vida, por lograr una nota media que le permita superar la nota de corte de la Facultad de Medicina pública más próxima, no puedo menos que mostrar todo mi total respeto. Le espera los años de la carrera, la preparación del MIR, el tiempo de residente, opositar a la plaza, cursos continuos de formación, ... Si hay algo que tengo muy claro, es que la profesión de ser médico, en la mayoría de los casos es vocacional. Como en todas las profesiones, siempre hay alguien más mediocre, con menos fortuna o con más desinterés. Sin embargo, son casos aislados que siempre pueden ser denunciado en la oficina de atención al paciente si errasen en algún diagnóstico.

      Respecto al poema, qué bella imagen la de la cabellera como materia prima para hacer nidos. Reutilizar, reciclar, recuperar, renacer, revivir,...

      Un abrazo de vida.

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    3. Como bien dices, es un trabajo vocacional, porque hay que tener mucha vocación para encadenar turno tras turno de trabajo y enfrentarse a una burocracia que les pone la zancadilla en su labor de prevenir, cuidar y ayudar en la curación.
      Nuestro común compromiso con el servicio público me lleva a echar mano de la empatía para entender que los familiares y amigos de las personas enfermas se frustren ante situaciones terribles. Sólo espero que la sanidad, lejos de seguir deteriorándose, mejore por el bien de toda la sociedad.
      Mi gratitud a todos esos estudiantes que sacrifican parte de su juventud para dedicarse a asistir a personas que pasan por sus peores momentos -dentro o fuera de sus fronteras natales- y a esos pobres "invisibles" que se dedican a la investigación, a veces, a costa de ser ninguneados. Y ya puestos, ¡un cachete para los 'mercaderes' de medicamentos!

      Un abrazo, Alicia. Gracias por tu comentario.

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