Impermeable






La biotecnóloga se abotona el nuevo guardapolvo: «40% de hilo de pensamiento perdido, 60% de lluvia ácida» —susurra complacida—, y entra en el laboratorio. El éxito ha sido flagrante: los «diablejos» no han vuelto a quemarle las neuronas; hoy mismo venderá la patente al Ministerio de Educación.

Comentarios

  1. Los "diablejos" a veces nos queman pero muchas nos avivan el fuego interno.

    Me encanta, querida amiga,besos

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    1. Eso es lo que diferencia a un docente con vocación de uno que no la tiene. Creo que lo que más puede quemar a un docente, es trabajar bajo un sistema educativo que ni atiende a la diversidad, ni cubre las necesidades productivas del mercado laboral.
      A falta de una asignatura que trate los "riesgos laborales del docente", no nos queda otra que aferrarnos al maravilloso e inagotable potencial de nuestros alumn@s.

      Un abrazote, compañera.

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  2. Yo creo que los profesores debemos ser permeables a las enseñanzas de nuestros alumnos, a las risas, a esa vida en explosión que puede contra todo. Eso sí, cuando se dice a trabajar no hay vuelta de hoja.

    Un abrazo.

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    1. Tratarlos como seres humanos y mostrarse como un ser humano es lo siempre funciona para ganarte su respeto. A partir de ahí, es más fácil trabajar juntos.

      Un abrazo.

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