Ópera Pantufla






Los mismos zapatos no suenan igual en los pies de una persona que en los de otra, os lo digo yo, que pasé una mañana estudiando sus partituras en un corredor de hospital. Porque sí, los zapatos cantan. Atended bien: éstos imitan el gañido de un cachorro; aquéllos, el susurro de las hojas mortecinas; los más, el tapatap de la lluvia sobre la materia; algunos, el chirrido de la bisagra desdeñada; pocos, el silencio de los difuntos… Y luego están las chancletas —¡oh, las chancletas!—, ellas son el metrónomo que acompasa con su chasqueo fastidiado al resto de la coral.
No sé quién enseñó a cantar a los zapatos, pero debió ser alguien ES-PEC-TA-CU-LAR.

Comentarios

  1. Es cierto. Los zapatos tienen su música particular y le otorgan personalidad a quien los calza. Un abrazo esther!

    ResponderEliminar
  2. Nunca sabes lo que te puedes encontrar cuando te aburres como una ostra.
    Un abrazo, Aida.

    ResponderEliminar
  3. Unos buenos tacones me gusta escuchar o el sonido de unos zapatos en el silencio de una sala. Lo importante es no parar. Feliz 2016.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. La imaginación es una rueda que nunca deja de girar a poco que le den cuerda. Feliz año nuevo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. En ocasiones, el sonido de las pisadas te hace saber quien llega a casa. Deseo que el 2016 pasee alto y claro con buenos zapatos.
    Besos y abrazos.

    ResponderEliminar
  6. "A casa". Es la frase más hermosa del mundo, incluso los animales la comprenden y anhelan esas pisadas conocidas. Comparto tu deseo para este año.

    Un abrazote.

    ResponderEliminar
  7. Es verdad, me pongo tacones muy pocas veces pero cuando lo hago me encanta oír como suenan al caminar...
    Un beso a feliz año!

    ResponderEliminar
  8. La gente sana es capaz de disfrutar con las pequeñas cosas de la vida. La gente creativa es capaz, además, de hacer disfrutar con sus historias al resto del mundo. Gracias por compartir tantos relatos en tu blog "¿Quieres que te cuente?".
    Feliz año, Charo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Esther, qué texto más creativo e imaginativo. Sí que es verdad que una pisada no es tan penetrante como una mirada pero bien puede ser un buen indicador de que quién se acerca. Tenemos una cobaya que se vuelve loca solo con los pasos del miembro de nuestra familia que más atenciones le da. Es increíble, sin verle siempre acierta que es él. La melodía de su calzado le debe sonar distinta.

    Aprovecho para desearte buenos y certeros pasos a lo largo de este nuevo año 2016. Que en tu vida aterricen interesantes proyectos, talento y talante para llevarlos me da la impresión que te han de faltar.

    Espero que pronto llegue Pelusillas en el ombligo a Euskadi. Estoy deseando descubrir aun más tus cualidades literarias.

    Un fuerte abrazo con botas de siete leguas.

    ResponderEliminar
  10. Perdón, corrijo. Talento y talante para llevarlos a cabo NO te han de faltar.

    ResponderEliminar
  11. Muchas gracias, Alicia. Esos supuestos seres irracionales perciben y procesan detalles de forma natural, sucesos que a nosotros nos obligan a hacer uso de nuestra inimitable racionalidad; además su lealtad es siempre pura e incuestionable.

    Yo también aprovecho para desearte un avance firme y fructífero para este nuevo año. Por desgracia no puedo dejar comentarios en ningún blog que tenga la ubicación de los mismos debajo del post. Ni siquiera podía hacerlo en el mío propio y tuve que probar alternativas que sí me funcionan como la "ventana emergente" o "la pantalla completa".
    Lo negativo de este sistema es que se pierde la opción de los comentarios anidados, pero no he encontrado otra solución, por eso, llevo tiempo sin dejaros un comentario en La Nieve. En cualquier caso, no me privo de seguir vuestras níveas huellas.

    Un abrazo y espero que disfrutes de los microrrelatos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario