CRONOS





Por Navidad le regalé a mi tío un cronómetro, sin recordar que su gastado corazón le impedía pedalear.
Días después, supe que mi tío Raymond andaba cronometrando todo lo que encontraba durante sus excursiones pedestres.
Una tarde, me confesó que, tras evaluar al mismísimo Cronos, descubrió que cada día perdíamos tres minutos. Por supuesto, pensé que su maquinaria empezaba a fallar. Disconforme con mis perogrulladas, continuó experimentando.
Finalizado junio, sentí la clásica angustia de quien extravía… Hablé con mi tío, éste sacó un cuaderno e hizo cálculos: ¡más de nueve horas desaparecidas! Corrimos hasta comisaría para denunciar el hurto.

Comentarios

  1. Me recuerdas cuando, de niño, me regalaron un Casio (los primeros relojes con cronómetro). Pasaba el tiempo cronometrando las cosas más inverosímiles. Mejor no te pongo ejemplos. Te aseguro que nunca hemos sido más felices que cuando estábamos locos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. No, por favor, no me pongas ejemplos. Ja, ja, ja.
    La locura es un buen estado, siempre que se pueda entrar y salir de él a voluntad. Los niños y las niñas se pierden cada vez antes en la realidad -lástima- tal vez por eso, cuando llegan a la adolescencia navegan entre el mundo perdido y el que nunca alcanzarán.

    Un abrazo, José Antonio.

    ResponderEliminar
  3. Esther, me ha gustado tu texto. Qué bien nos has sabido llevar hacia la sensación de pérdida del tiempo sin medida. Bueno, más bien, a cómo se nos va el tiempo. Y como no sabemos en qué, nos da la impresión de que lo hemos perdido. Ya sabes seguiremos intentando eso de que si no podemos dar más tiempo a nuestra vida habremos de ingeniárnoslas para dar más vida a nuestro tiempo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Gracias Alicia. Creo que me quedo con tu visión positiva de la pérdida; siempre es mejor buscar soluciones racionales y realistas que anclarse en el miedo, la abulia, la tristeza.

    Un abrazo enorme y gracias por compartir tu sabiduría.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario