El estirón







El tránsito de cambiador de estampitas Pokemon a ejecutivo financiero fue una consecuencia natural; de hecho, su padrino esperaba con ilusión que colgara los pololos para ocupar una silla en la empresa familiar. Nadie contó con que su aptitud negociadora hubiera evolucionado hasta convertirlo en un maestro de la corbata colombiana. Hoy ocupa el sillón de Presidente Ejecutor y publica ensayos sobre ecoeconomía biosostenible; estoy convencida de que mi chico llegará muy lejos.


Comentarios

  1. Brutal como la vida misma y un ejercicio inteligente de la escritura breve. Enhorabuena, Esther.

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    1. Con este argumento no las tenía todas conmigo, tuve que dedicarle mucho tiempo para lograr que no quedara en un mero relato violento, sino que fuera, ante todo, un miniestudio de la psique criminal. Me alegro de que te guste y gracias por tu valoración.

      Un abrazo.

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  2. Menudo cambio, lo de la ecoeconomía biosostenible, no debe ser fácil, pero lo de ser maestro de la corbata colombiana, ¿con qué se come? Ser el ahijado de un padrino así tiene sus ventajas e inconvenientes.
    No sé si dejarte algún beso y abrazo sin ser tu madrina. ¡Felicidades Esther!

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    1. Quería tratar la parte más translúcida del ser humano alejándome de los tópicos y arriesgarme a presentar esa gama de grises que, sin la menor duda, forman parte de la realidad.

      La ética es lo que nos ayuda a poner cada cosa en su lugar -si se lo permitimos- sin ella, nos encontramos con individuos que son capaces de cometer tanto actos deleznables como altruistas, sin cuestionarse la incongruencia ni peder su propia identidad.

      Gracias, Rosa, por tu valoración; este relato me dio más quebraderos de cabeza de lo habitual, y vuestras opiniones me ayudan a calibrar la pluma.

      Un abrazote.

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  3. Pues vaya con el niño! Esta vez me has superado...Tengo que decirte que he tenido que buscar en internet en qué consiste la "corbata colombiana" y me he horrorizado...
    Un beso

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    1. ¡Genial! La verdad es que he tenido buenos maestros, y una buena maestra, Charo.

      Lo de la "corbata colombiana" es tremendo, la verdad, por eso, y porque era un relato para un concurso, estuve a punto de destruirlo y olvidarme de él. En el concurso no tuve suerte, pero dada vuestras reacciones, doy por premiado el trabajo.

      Un abrazote.

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  4. Predestinado al agobio, no te digo más!! Y voy a hora mismo a ver que es eso de la dichosa corbatita.
    Muy bueno.
    Besossssss

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    1. Tienes razón, lo más curioso es que empecé a pergeñar el relato viendo a los niños negociar con las cartas de fútbol a la salida del cole'- ¡son implacables!; la idea de la corbata llegó después como un martilleo insistente. Espero que no te asustes mucho cuando descubrás lo que es esa corbata.

      Besos también para ti, Rosa-desastre :-D

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  5. Recuerdo que presentaste este microrrelato a cierto concurso, y creo que aún anda el jurado dándole vueltas a eso de la corbata colombiana. Cuanto más arriba en cualquier empresa o cargo público, peor huele.

    Un abrazo.

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    1. Ya sabes que los concursos no me entusiasman: ni espero que se me conceda la etiqueta de "escritora revelación" ni necesito que pulimenten mi ego; tú sabes que escribo por el reto intelectual, y comparto porque es la única forma de aprender, crecer.
      La debilidad de unos es la fuerza de otros, aunque unos y otros no siempre se rigen por la ética.

      Un abrazo.

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