lunes, 22 de agosto de 2016

La entrevista de trabajo








Antes de acudir a la cita, traté de disipar el rastro de la ventosidad con un certero chorro de desodorante FAXEX providencialmente olvidado en el servicio de caballeros; a pesar del empeño, nada más pisar el despacho mi entrepierna se encontró adherida al hocico del perdiguero del jefe de RRHH.

Durante la celebración del bicentenario de la empresa, mi tío nos sorprendió con un homenaje a Pluto, nuestro inigualable cazatalentos.