sábado, 1 de abril de 2017

Promesas, promesas





«¡Estudia...! Vas a acabar limpiando escaleras»; ésta fue siempre la exhortación preferida de mi abuela.
Mientras fregona en ristre desalojo la mugre que prolifera entre huella y tabica, me congratulo por mi licenciatura y por que la admonición de la arpía no fuese «¡Estudia, niña, o acabarás de puta!».




miércoles, 1 de marzo de 2017

Las tres revelaciones


Dedicado a Shiva, cuyo canto ha inspirado estos tres cuentos
 

La reciente directiva del hospital no ha tardado en desvelar su auténtica naturaleza: el coro de aullidos que persigue la emergencia de las ambulancias es inequívoco; por eso, siempre que ejecutan un nuevo recorte de gastos, los del SAMU conectamos todas las sirenas.

El aullido de las sirenas policíacas desató su lado más animal. Creo que a mi amante le gustará el arnés y el juguetito de cuero que le he comprado.

Los aullidos nocturnos precipitaron mi decisión. He dejado el apartamento que ocupaba sobre el tanatorio y he alquilado un habitáculo en el cementerio. Por fin puedo cortejar a la luna en solitario.


viernes, 3 de febrero de 2017

La tortuga mensajera







Les traigo otra fábula interactiva para niñas, niños y quelonios de entre nueve y cien años. En esta ocasión, he querido aprovechar al máximo la excelente herramienta «Glosario» que incluye iBooks Author para que la lectura no sólo enriquezca en valores, sino que también amplíe el vocabulario y fomente el interés por la biodiversidad. Espero que la disfruten… Sin demasiados sobresaltos.

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lunes, 23 de enero de 2017

Declaración de guerra


 






leitean contra sus mentores por haberles educado para vivir en una sociedad utópica.



viernes, 6 de enero de 2017

¡Palabra!







...Anoche planeé liquidaros, porque acotáis mi mundo, ¡porque no podéis soportar el peso de mi esencia!
Vosotras, con vuestras reglas e impostaciones, con toda vuestra sapiencia y rancia alcurnia, apenas lográis recrear la vida.
Sabed que os voy a destruir como al burdo hormiguero que sois, y nunca más os prestaré ni voz, ni oídos, ni trazos. Juro por Caín que hoy iniciaré vuestro Apocalipsis, y cuando mis labios, mi pluma, hayan vertido a la última de vosotras, enmudeceré para siempre, negándoos así, ¡infames!, la resurrección .
Tras esta declaración, la poetisa levantó la vista del atril, se sacó los anteojos y habló a la sala:
Amigos, amigas, no intentéis persuadirme, y tampoco me extrañéis..., yo no os extrañaré, malditos.
Los invitados a la gala nos quedamos pasmados, sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando la homenajeada sacó de quién sabe dónde un arenero de gato en franco uso, lo dejó sobre la mesa del banquete y comenzó a realizar trazos que luego borraba de un manotazo, esparciendo a diestro y siniestro el contenido del orinal. Autoridades y asistentes nos levantamos de nuestras sillas para darle una efusiva ovación.
«La diferencia entre la estupidez y la genialidad es que la genialidad tiene sus límites».
Albert Einstein