sábado, 1 de abril de 2017

Promesas, promesas





«¡Estudia...! Vas a acabar limpiando escaleras»; ésta fue siempre la exhortación preferida de mi abuela.
Mientras fregona en ristre desalojo la mugre que prolifera entre huella y tabica, me congratulo por mi licenciatura y por que la admonición de la arpía no fuese «¡Estudia, niña, o acabarás de puta!».