Pico, Pica y Pan



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Había una vez, tres hermanos que vivían en una charca en el centro del bosque de las flores blancas; los lugareños eligieron este nombre porque, entre los enormes alerces japoneses, crecían abundantes flores de distintas especies, pero, cuyo color, invariablemente blanco, hacía pensar que eran obra de algún espíritu de la naturaleza.

Como ya habrás imaginado, estos tres hermanos eran seres acuáticos: peces, para ser más exactos. Pico y Pica eran mellizos, ambos del color de las algas. Pan, el mayor, lucía colores azules que iban del oscuro mar profundo, al brillante cielo de mediodía. En cuanto su tamaño, los tres debían medir un palmo, claro que, parte de su tamaño se lo debían a la hermosa cola con forma de media luna que habían heredado de sus padres.

Sin embargo, algo los diferenciaba del resto de peces, y es que, sus escamas destellaban reflejos dorados y plateados, aunque la oscuridad fuera completa. El motivo de este fenómeno nadie lo sabía, pero, todos coincidían en que resultaba muy útil poder contar con aquellas luces durante las noches sin luna.

Y fue una oscura noche, en la que el satélite lunar había desaparecido y no titilaba ni una sola estrella en el cielo, cuando un dragón descendió lentamente hasta la charca del bosque de las flores blancas. Sus ojos del tamaño de los faros de un camión brillaban con el blanco azulado del hielo ártico. El cuerpo alargado y flexible estaba surcado, desde la cabeza hasta la cola, por un penacho de pelo muy blanco y suave que contrastaba con las escamas rojas y doradas, del tamaño de platos, que cubrían el resto de su cuerpo, haciéndolo resplandecer como un árbol de navidad. Carecía alas, pues no procedía de ningún planeta.

—Buenas noches —saludó con voz atronadora—. Busco a los tres hermanos de la luz. Al oír el nombre por el que eran conocidos en su mundo, salieron los tres peces de entre los carrizos y juncos para conocer al dueño de aquella terrorífica voz.

—¿Quién nos llama? —pronunció, tembloroso, Pan.

—Soy el dragón de la Vía Láctea —contestó solemne.

—¿Y qué deseáis de nosotros? —gritó Pico tras una hoja de maíz de agua.

—En el cielo, las constelaciones de estrellas han discutido y ello ha provocado un desorden caótico —dijo consternado—. Los viajeros de toda la galaxia están teniendo muchos problemas para llegar a su destino debido al galimatías que se ha formado en el mapa estelar...




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Comentarios

  1. Una historia que promete aventuras y contacto con la naturaleza, dos ingredientes para llamar la atención a lectores de todas las edades.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Aventuras estelares...
      Pico, Pica y Pan deberán solucionar un grave problema que se ha originado en el mapa celeste. A veces es necesaria la intervención de un mediador o mediadora para resolver problemas que, de otro modo, podrían crecer hasta convertirse en un caos.

      Un abrazo.

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